La construcción industrializada, palanca de transformación del sector

La construcción industrializada se plantea como una opción de calidad, segura, que permite ahorrar plazos y que ofrece total certidumbre en los precios. Su nivel de penetración todavía es bajo en nuestro país, en comparación con otros países de nuestro entorno, por lo que cabría esperar un importante crecimiento en los próximos años.

¿Qué es la construcción industrializada?

Cuando hablamos de construcción industrializada nos referimos a un proceso constructivo que realiza componentes, módulos o sistemas mediante fabricación industrial, normalmente prefabricada, para la realización de un edificio. Posteriormente, estos elementos son transportados a la obra para ser ensamblados in situ. “La industria de la prefabricación plantea un paso más frente a la construcción tradicional, pudiéndose prefabricar en la planta industrial piezas de la construcción que luego se montan en la obra”, comenta Sonia Fernández Ayaladirectora general de la Asociación Nacional de la Industria del Prefabricado de Hormigón (ANDECE).

El grado de industrialización puede variar según los procesos productivos. “Cuanto mayor sea el grado de industrialización en fábrica, habrá menos trabajos a realizar en la parcela. Los métodos modernos constructivos (MMC) vinculados a la industrialización son muy variados y tendrán un impacto de industrialización mayor o menor en la ejecución de la edificación a realizar. Algún ejemplo de MMC pueden ser los sistemas modulares en 3D y 2D, los cuales se pueden realizar con diferentes sistemas y materiales, tales como acero, madera, hormigón, paneles prefabricados ligeros, tableros, láminas, etc.”, detalla Offsite Construction Hub (OCH).

La construcción industrializada se está abriendo camino en todos los ámbitos. “La obra civil, la edificación terciaria y el mobiliario urbano, entre otros, son subsectores donde la construcción industrializada ya ha tenido gran recorrido”, especifica Sandra Llorente, directora de innovación de Vía Ágora y directora general de Lignum Tech y Rehabiterm. Igualmente, OCH indica que la industrialización permite ejecutar “todo tipo de edificaciones, tanto en el ámbito residencial, con viviendas unifamiliares, adosadas o bloques en altura, como en el ámbito terciario, con colegios, hospitales, hoteles, etc.”.

Llorente explica que “la estandarización de procesos y la carestía de mano de obra está empujando a la construcción edificatoria a introducir sistemas industrializados en sus procesos, sobre todo en obra nueva”. No obstante, también tiene cabida en la rehabilitación. “Están empezando a surgir nuevos sistemas, aunque para que esto se produzca, primero es necesario utilizar tecnologías que nos permitan digitalizar el entorno construido. Estas tecnologías ya existen, por lo que en breve empezaremos a tener en el mercado sistemas industrializados que respondan a la rehabilitación”, afirma. Asimismo, Fernández Ayala remarca que “el prefabricado de hormigón tiene cabida en las obras de rehabilitación y reforma, muy especialmente en las obras de envolvente, en fachadas y cubiertas”.

Múltiples ventajas

La construcción industrializada presenta diversas ventajas frente a los sistemas tradicionales. “Si se tiene en cuenta la prefabricación en hormigón desde la fase de diseño de la obra, se obtiene como ventaja el contar con la calidad de los productos fabricados en planta industrial, un notable acortamiento de plazo de fin de obra y la certeza de un presupuesto cerrado sin costes posteriores imprevistos, así como la práctica eliminación de los requerimientos de inversiones y costes de posventa, unido a una obra sin residuos, limpia y con mayor seguridad laboral”, desgrana la directora general de ANDECE.

Del mismo modo, la responsable de Vía Ágora, Lignum Tech y Rehabiterm destaca su “mejor calidad, menor posventa, precio cierto, ahorro de plazos, mejora del índice de incidencias de accidentes, menor huella de carbono, menor huella de residuos y menor incidencia en obra de ruido, polvo, entre otros”.

Por su parte, OCH hace especial hincapié en la certidumbre que ofrece este sistema constructivo. “Los procesos industrializados se diseñan de manera colaborativa entre los diferentes agentes sectoriales, a través de herramientas digitales que tienen en cuenta los materiales, sistemas, metodología constructiva a ejecutar, uso, mantenimiento, derribo y reciclaje del edificio atendiendo a todo el ciclo de vida de éste. Asimismo, esta nueva forma de diseñar y ejecutar edificios nos reporta los costes y plazos de ejecución, eficiencia del edificio resultante y el impacto de sostenibilidad de éste. Todo esto, antes de mover ni un gramo de tierra en la parcela donde se ejecutará el edificio. Tras esta fase de diseño colaborativo, el promotor, el arquitecto y el constructor conocen los costes, plazos, impactos ambientales y resultado de eficiencia del edificio a ejecutar y tienen la certidumbre de que, gracias a la digitalización y la industrialización del proceso a ejecutar, el resultado previsto será el obtenido y será sostenible”, anota.

Situación en España

Pese a los beneficios que ofrece, la construcción industrializada todavía no goza en España de la implantación que tiene en otros países de nuestro entorno geográfico o económico. “En otros países a nivel europeo o internacional, la industrialización ocupa porcentajes de la edificación de entre el 30% y el 80%, según el país”, aclara OCH.

En el caso de la construcción de viviendas, por ejemplo, la directora general de ANDECE indica que su penetración alcanza el 45% en los países nórdicos, muy por delante de Japón (15%),  Alemania (10%), China (6%), Australia (5%) o Reino Unido (5%), según el informe ‘Modular construction: From projects to products’, publicado por McKinsey en 2019.

Llorente considera que la mayor implementación de sistemas industrializados en la construcción en otros países europeos se debe, principalmente, a tres factores: “el elevado coste de la mano de obra; la climatología adversa, que ralentiza las ejecuciones in situ; y la oferta de sistemas industrializados”.

“En España, tenemos buen clima. Y hasta el momento, la mano de obra tenía unos costes controlados, si bien no se ha repuesto de la última crisis y cada vez tenemos menos especialistas, ya que no conseguimos atraer talento al sector productivo. Además, la falta de industria que desarrolle y oferte sistemas industrializados a precios competitivos hace que en España estemos a la cola de Europa en sistemas industrializados, por el momento. Es cierto que en los últimos años se ha despertado una demanda importante, pero los precios asequibles son aún una asignatura pendiente para los fabricantes”, declara.

Así pues, su potencial de crecimiento es evidente. “Al estar en una fase de reciente implementación y divulgación masiva puede dar la impresión de ser una moda que se pudiera percibir como efímera, pero nada más lejos de la realidad. El crecimiento de la construcción industrializada en nuestro país será exponencial en los próximos años, pasando a ser la metodología predominante dentro del sector en los próximos 15 años. Para ello, se necesitarán inversiones, formación y cambios legislativos que amparen y aceleren esta transformación”, se apunta desde OCH.   

Igualmente, Llorente opina que la construcción industrializada “tiene un gran potencial” en nuestro país. “Estamos técnicamente preparados y con una demanda creciente. La creación de industria y el avance en innovación son los ejes principales para el desarrollo”, afirma. Además, remarca que “los fondos europeos serán un revulsivo para la reindustrialización del país”.

En cualquier caso, Fernández Ayala cree que “a corto y medio plazo, los referentes europeos pueden ser Reino Unido y Alemania, pues las cotas alcanzadas en los países nórdicos quedarán para una evolución a largo plazo”.

Algunos obstáculos…

En cualquier caso, la consolidación de la construcción industrializada en España no va a ser fácil, ya que la construcción tradicional goza de gran arraigo. “Tanto el desconocimiento como la dificultad de encontrar mano de obra especializada son dos dificultades claras. Más la primera, el desconocimiento, que la segunda. Además, en obra privada, el crédito promotor y su habitual configuración jurídico-financiera no favorecen a la prefabricación”, puntualiza la directora general de ANDECE.

Respecto a la dificultad de cubrir la demanda de mano de obra especializada, la representante de Vía Ágora, Lignum Tech y Rehabiterm destaca los esfuerzos que se están realizando para “atraer talento al sector productivo, con especial hincapié en las mujeres y en los seniors, desarrollando programas de FP de formación dual, experimentando en herramientas que reduzcan los trastornos musculoesqueléticos, como los exoesqueletos, y otras iniciativas que vuelvan a hacer atractivo el sector”.

…Y muchas oportunidades

Pese a estas barreras iniciales, OCH cree que en España “existe un ecosistema muy propicio para la transformación sectorial”. Por ejemplo, señala que los recientes cambios regulatorios favorecen a la construcción industrializada. “El escenario normativo exige desde el pasado mes de septiembre de 2020 un diseño de los edificios completamente diferente a como se venía haciendo en las últimas décadas, donde la industrialización, la sostenibilidad y la digitalización marcan el camino a seguir para obtener Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN), tipología que exige el actual Código Técnico de la Edificación. La adecuación de la industrialización a este entrono normativo es óptima y absolutamente ejecutable”, apunta.

Asimismo, señala que “el escenario sectorial viene experimentando en los últimos años unas tensiones tremendas en cuestiones relativas a la mano de obra, ya que la gran dependencia de ella hace que sector tradicional se vea afectado de manera intensa”. OCH remarca que “la industrialización precisa una mano de obra menos intensa y esa situación no genera tantas tensiones”.

Además, el hub considera que el escenario de modelo económico global también impulsa esta transformación sectorial, de la mano de una ‘4ª Revolución Industrial’ basada en la sostenibilidad, la digitalización y la información, criterios a los que responde perfectamente la construcción industrializada.

Hacia la digitalización

La transformación del sector de la construcción también pasa por el desarrollo de la metodología Building Information Modeling (BIM). “Sin duda, el lenguaje de la industrialización es la digitalización. Y el BIM es la mejor forma de que nos comuniquemos y colaboremos todos los agentes sectoriales involucrados en un proyecto industrializado. Y no sólo como herramienta de diseño, sino también como herramienta de proceso, análisis de costes, control de plazos, uso y mantenimiento, derribo o rehabilitación de los edificios”, se indica desde OCH.

Igualmente, la responsable de Vía Ágora, Lignum Tech y Rehabiterm opina que la metodología BIM es fundamental. “Los avances en maquinaria y robotización no podrían tener desarrollo potencial sin una metodología como BIM, cuyo siguiente paso es justamente el Building Assembly Modeling (BAM). En la industria manufacturera no vale la unidad ‘metro’, ya que es necesaria la unidad ‘milímetro’ y las pasarelas CAD/CAM, así como trazabilidad de versiones y modificaciones para industrializar el proceso por completo”, especifica.

Por otro lado, cabe preguntarse qué futuro tiene en la construcción una tecnología tan innovadora como la impresión 3D. “Tendrá recorrido a la hora de fabricar componentes, si bien, por el momento, no veo viable la construcción de un edificio íntegramente impreso en 3D, debido a la necesidad de diferentes materiales e instalaciones que conforman un edificio”, vaticina Llorente.

En una línea similar, Fernández Ayala cree que “el uso de impresión 3D para piezas especiales, para ciertos acabados especiales o incluso para la impresión de ciertos moldes para prefabricados de hormigón, pueden ser usos que entren dentro de lo posible, para lo cual será preciso tener en cuenta su coste real en cada caso”.

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